Tim Payne, futbolista neozelandés con 4.000 seguidores en redes sociales, alcanzó más de 5 millones tras una iniciativa de un influencer argentino. El fenómeno generó atención global, ofertas comerciales y reacciones de la FIFA.
El futbolista neozelandés Tim Payne, hasta hace semanas un deportista con escasa visibilidad pública, experimentó un crecimiento exponencial en sus seguidores en redes sociales. Según datos verificables, su cuenta pasó de aproximadamente 4.000 seguidores a más de 5 millones en cuestión de días.
El cambio se produjo luego de que un influencer argentino lanzara una convocatoria para localizar al jugador con menos seguidores entre los participantes del Mundial. La iniciativa se viralizó y generó que miles de usuarios comenzaran a seguir a Payne, superando en número de seguidores a los All Blacks, el equipo de rugby más popular de Nueva Zelanda, y a la población total del país.
La repercusión atrajo el interés de la NASA, la FIFA y diversas marcas comerciales internacionales. La Federación Neozelandesa de Fútbol adoptó el apellido del jugador como eslogan: “No Payne, no gain”. Además, surgieron canciones, memes y productos de merchandising vinculados al futbolista.
El fenómeno se enmarca en dinámicas psicológicas estudiadas, como el “efecto IKEA”, que describe cómo las personas valoran más aquello que ayudan a construir, y el efecto “underdog”, que refleja la simpatía hacia competidores con menos probabilidades de éxito. Nueva Zelanda no ha ganado ningún partido en los Mundiales en los que participó.
El caso de Tim Payne ilustra cómo las herramientas digitales pueden ser utilizadas para generar experiencias compartidas y sentido de pertenencia, sin que ello implique competencia directa. Expertos en psicología social señalan que este tipo de movilizaciones colectivas muestran una forma de reconstrucción del “nosotros” en un contexto de aislamiento y rendimiento individual.
